EL BAR ARGOS NO SE VA...
Cuando hace unas semanas atrás varios vecinos, por distintas fuentes, nos enteramos que en lugar del Bar ARGOS, se iba a instalar una Farmacity en la tradicional esquina de Federico Lacroze y Álvarez Thomas, el rechazo espontáneo y enérgico no se hizo esperar.
Una reacción natural de defensa, cargada de afectos y recuerdos, recorrió las calles de Colegiales y como un torrente, se convirtió en cientos de firmas vecinales apoyando la consigna “EL ARGOS NO SE VA. LA MEMORIA NO SE VENDE, NO SE COMPRA, NO SE ALQUILA”.
Para entender tamaña respuesta popular hay que comprender que entre las paredes del Argos, descansan una infinidad de momentos inolvidables de la vida de miles de vecinos del barrio. Una parte importante de la memoria viva de quienes habitamos este vecindario está contenida en ese vetusto Bar, de más de ochenta años de existencia. Este es el punto crucial de la demanda. Porque la memoria es identidad y la identidad está enraizada en lo que sentimos como nuestro, como parte de nuestra vida.
Ciertamente el Bar Argos es de sus dueños; mas aún, todo ese cúmulo de recuerdos y afectos se lo debemos, de alguna forma, al esforzado trabajo de ellos. De manera que junto a la defensa de nuestra memoria está el reconocimiento a sus dueños. Y este reconocimiento nos genera el compromiso, tanto de impedir que el Argos desaparezca, como el de buscar alternativas que resulten beneficiosas para aquellos que hoy, ya cansados, prefieren abandonar su actividad.
Por eso los Vecinos Organizados y Alertas para que el Argos siga siendo el Argos nos hemos propuesto por un lado asegurar la ley que proclama al Argos como monumento histórico y por otro colaborar con sus dueños y empleados en la búsqueda de alternativas beneficiosas para ellos, como muestra concreta de nuestro agradecimiento a su obra.
